«Acabo de remirar, por tercera vez, tu libro de Nápoles. Una delicia para la vista y una esperanza para la emoción. Una verdadera maravilla visual. Me gustan muchísimas fotografías, y el conjunto me vuelve a reconfortar con la idea de la edición de libros sobre fotografías. Ya hablaremos de las fotos, al menos de esa del cura que mira los pasteles y que has enfrentado a la del gigoló que señala al Príapo pompeyano de la pared… En fin un (otro) acierto. Un abrazo y gracias, también, por tu cariñosa dedicatoria».
José A.