Virgilio Hernando Vañó -uveñe- Fotografía

«Es una dedicatoria preciosa! Qué guay tenerlo entre mis manos. Son fotos fantásticas».

Ana M.

«Por fin en mis manos!! Muchísimas gracias, me gusta mucho! Con sus marcapáginas y todo! Esta foto es mi favorita. Gracias otra vez, Virgilio. Es un librazo. ¡Abrazos y hasta pronto!».

Ana P.

«Una maravilla, Virgilio. Al ver las fotos y sus detalles he tenido la sensación de estar allí, de reconocer el bullicio, la belleza, el caos ordenado y la ruina de esas calles. Cuando visito ciudades de este porte siempre comento «… Y todo el mundo sabe dónde está y a dónde va…» Me ha encantado. La edición bárbara, sobria y elegante. Te felicito por hacer trabajos tan bellos y tan plenos de emociones».

M.Luisa

«Magnífico libro, muy buenas fotografías, textos perfectamente elegidos y una gran edición y presentación… enhorabuena, gran trabajo, Virgilio»

Sergio

«He pasado un muy buen rato viendo y leyendo el libro, me ha gustado mucho cómo has captado ese caos de ciudad y de sus gentes, es como si se hubiera parado el tiempo hace 50 años. Siempre me ha parecido que tienes mucho valor para hacer la fotografía que haces, tan cerca de la gente, y ahora te vas a Nápoles, la ciudad de la Camorra y haces lo mismo, jajaja, eres un crack!! Genial, enhorabuena amigo!!! Espero que sea todo un éxito!!»

Ángel

«Acabo de remirar, por tercera vez, tu libro de Nápoles. Una delicia para la vista y una esperanza para la emoción. Una verdadera maravilla visual. Me gustan muchísimas fotografías, y el conjunto me vuelve a reconfortar con la idea de la edición de libros sobre fotografías. Ya hablaremos de las fotos, al menos de esa del cura que mira los pasteles y que has enfrentado a la del gigoló que señala al Príapo pompeyano de la pared… En fin un (otro) acierto. Un abrazo y gracias, también, por tu cariñosa dedicatoria».

José A.

«Buaaaa, qué bueno tu libro, lo estoy disfrutando ahora en solitario tomando un café. Al ver las fotos, estaba pensando que esto debe enganchar, quiero más, qué personaje o calle va a aparecer, …»

Óscar

«Ya he visto y leído el libro, espectacular documento gráfico, muy bueno el mafioso con el libro; con este libro conoces y palpas Nápoles sin estar, parece como si, sin sus tendederos y cables, podría caerse, todo esta unido por un caos que lo sostiene, perfecto«

Juan Carlos

«Estoy feliz con el libro, mi más sincera enhorabuena porque has hecho un trabajo maravilloso de fotografías que emocionan. Me ha encantado la elección del blanco y negro y aunque parezca una tontería yo me fijo mucho en la gráfica, en el packaging, en la tipografía y en la elección de la portada y el título; yo sería una compradora sin duda de este libro si me lo encuentro por ahí aunque no supiese que es tuyo. Gracias, Virgilio. No dejes esta afición porque realmente tienes un don para captar la luz, el momento y encuadre que a mi me ha encantado».

Cris

«Imagina que esta ciudad nunca la has visto y alguien te la enseña. Creo que este trabajo lo consigue, cuando cierro los ojos y me imagino paseando por sus calles puedo hacerlo. No sé si eres consciente de lo bien que has hecho al tomar las fotos. Sin duda, Nápoles necesita altura para entenderla y es lo que has plasmado de una forma genial. Nadie se preocupa si se cae algo del cielo, es más, del cielo bajan las cestas y suben para ahorrar tiempo. Que más dan las señales de prohibido en una calle si por muy estrecha que sea se van a meter las motocicletas igual. La calle permite bloque de su ancho y de ahí para arriba todo es posible. Cómo lo quedas enredado entre cuerdas y cables de este caos maravilloso que muestras entre camisas, bragas o sábanas. No dejas de lado esas personas tan atípicas que hacen que tu fotografía tenga alma (la anciana que nos mira, el vendedor, el señor del libro, …). Esa suerte de encontrar la gente y que las coincidencias parezcan fáciles (móviles). Que te apetezca comer esa pizza que demuestra su éxito en la basura y en la demanda. Ver a las viejas glorias de fútbol resistiendo en las paredes y conviviendo con un altar donde menos te lo esperes.  Donde cabe una virgen también cabe una motocicleta con toda la delicadeza del mundo. Porque es como si llevasen años y años ahí donde todo el mundo eso lo respeta. Sin duda, recorrer estas calles es como pegarte a los detalles igual que a centímetros se pegan los coches a la pared. Encontrar a los chiquillos en la motocicleta acelerando cuesta abajo es como un premio al que ve la foto y no falla en el disparo.
Qué buen trabajo, maestro, qué bien pasean mis ojos al ver el corazón de Nápoles en tu cámara. Bravo Virgilio».

Gema